Cómo comer bien durante el tratamiento
Maneras sencillas de recibir la nutrición que necesita cuando el tratamiento cambia su apetito o el sabor de la comida.
Rosa: Hola, soy Rosa. El tratamiento puede cambiar su apetito y el sabor de la comida. Veamos formas sencillas de seguir comiendo bien, una comida a la vez.
Una buena nutrición ayuda a su cuerpo a sanar, mantener la fuerza y resistir el tratamiento. Durante el tratamiento, la meta suele ser comer suficientes calorías y proteína. Eso puede significar comer de manera distinta a lo usual.
Pruebe comer comidas pequeñas o meriendas cada pocas horas, en lugar de tres comidas grandes. Incluya proteína, como huevos, yogur, frijoles, pescado, pollo, mantequillas de nueces o batidos. Tome muchos líquidos, a menos que su equipo de atención le diga otra cosa.
La seguridad de los alimentos es más importante cuando sus defensas están bajas. Lávese las manos y lave las frutas y verduras. Cocine bien la carne y los huevos. Evite el pescado crudo, la leche sin pasteurizar y la comida que haya estado afuera por mucho tiempo.
Cuéntele a su equipo de atención sobre todas las vitaminas, hierbas y suplementos que toma. Algunos pueden cambiar la forma en que funcionan los medicamentos contra el cáncer. La toronja también puede afectar algunos medicamentos.
Tenga cuidado con las dietas que dicen curar el cáncer o "matarlo de hambre". No hay pruebas de que funcionen, y algunas pueden causar pérdida de peso que hace más difícil el tratamiento. Pida ver a un dietista registrado que trabaje con personas con cáncer.
El tratamiento puede causar efectos secundarios que dificultan comer. Pueden incluir náuseas, llagas en la boca, cambios en el sabor, dificultad para tragar, estreñimiento o diarrea. Son comunes, y usted no está solo. Su equipo de atención tiene maneras de ayudarle, así que avíseles pronto. No tiene que esperar a su próxima cita.
Algunos días puede que no tenga ganas de comer. Está bien. Haga lo mejor que pueda. Coma los alimentos que le provoquen, y coma más cuando sienta hambre. Muchas personas notan que su apetito es mejor en ciertos momentos del día. Aproveche esos momentos para comer una comida más grande o una merienda con proteína.
Su equipo de atención puede revisar su peso en las citas. Bajar de peso sin querer puede hacer más difícil el tratamiento, así que vale la pena hablarlo. Las necesidades de cada persona son distintas. Pregunte a su equipo o a su dietista qué es lo mejor para usted.
Si usted es familiar o amigo, puede ayudar de maneras sencillas. Puede hacer las compras, cocinar o congelar comidas con anticipación. Ofrezca comida sin presionar. Nunca haga sentir culpable a alguien por no comer. Su cariño y su compañía importan tanto como la comida.
- Ponga metas pequeñas
- Trate de tomar un sorbo más, dar un bocado más o comer una merienda extra. Tenga cerca comidas fáciles, como galletas saladas, queso, fruta o yogur. Los pasos pequeños suman a lo largo del día.
- Alivie los cambios en el sabor
- Si la comida le sabe a metal, use tenedores y cucharas de plástico. Las comidas frías o a temperatura ambiente suelen oler menos fuerte. Enjuagarse la boca antes de comer puede ayudar. Pruebe condimentos nuevos, pero evite las comidas ácidas si tiene la boca adolorida.
- Calme el malestar del estómago
- Coma despacio y en bocados pequeños. Pruebe comidas suaves como pan tostado, arroz o plátano. Aléjese de los olores fuertes y de las comidas grasosas. Pregunte a su equipo de atención sobre medicinas para las náuseas. Funcionan mejor cuando las toma como se le indicó.
- Quién puede ayudar
- Un dietista registrado puede crear un plan de alimentación para usted. Un trabajador social puede ayudarle a encontrar apoyo y programas de comida. Un equipo de cuidados paliativos puede ayudar con síntomas como las náuseas o la falta de apetito en cualquier etapa de la enfermedad. Un navegador financiero puede ayudar con los costos, como el mercado y las bebidas nutritivas.
- Cuándo llamar a su equipo de atención
- Llame si no puede retener los líquidos, o si el vómito o la diarrea no paran. Llame si las llagas en la boca o la dificultad para tragar le impiden comer o beber. Llame si está bajando de peso, se siente mareado u orina muy oscuro. Llame de inmediato si tiene fiebre. Si no está seguro, siempre está bien llamar.
Fuentes
Actualizado: 2026-10-27. Revisado por Veli Bakalov, MD, oncólogo médico (octubre de 2026). Educación general de Paso a Paso, el portal para pacientes de HemeOncBuddy.